sábado, 27 de febrero de 2016



EL TERRENO DE LA IGLESIA


Debemos ver que en la Epístola a los corintios, Pablo estaba en contra del congregacionalismo. Corinto es una ciudad; había solamente una iglesia en Corinto. “La iglesia de Dios en Corinto” (1 Co. 1:2; 2 Co. 1:1)

Es singular en número según el texto griego. Pero, ¿cómo se comportaron los hermanos corintios? Ellos dijeron: “Yo soy de Pablo; yo de Apolos; yo de Cefas; y yo de Cristo” (1 Co. 1:12). En otras palabras, la única iglesia estaba dividida en cuatro congregaciones. Los de Pablo se amaron y se reunieron y fueron uno con los de Pablo. Los de Apolos encontraron fácil amar y reunirse y ser uno con los de Apolos. Los de Cefas se reunieron con otros de Cefas se amaron y fueron uno. Y los de Cristo se reunieron con otros de Cristo y se amaron los unos a los otros y fueron uno entre ellos. Pero Pablo dijo que todos ellos eran carnales, todos ellos eran de la carne (1 Co. 3:3-4). Ellos no eran ni de Pablo, ni de Apolos, ni de Cefas, ni siquiera de Cristo, sino de la carne. Pablo no les permitiría a ustedes que pertenecieran a él, Apolos no les permitiría que pertenecieran a él, Cefas no les permitiría que pertenecieran a él, ni Cristo les permitiría que pertenecieran a Él; todos ustedes pertenecen a la carne. En una localidad no puede haber más que una iglesia. Si en la iglesia ustedes desean estar divididos en partidos o en sectas, entonces todo es de la carne. ¿Cuál es la unidad que vemos hoy en la Biblia? Es que como mínimo debemos mantener la unidad de una iglesia en una localidad. No debe ser menos que esto. Si en determinada ciudad existen muchas de las así llamadas iglesias, esto podría compararse con una ciudad que tiene muchas alcaldías. Si una ciudad en particular tiene más de una alcaldía, eso significaría que la ciudad está dividida. En cada ciudad sólo hay una alcaldía; esto preserva la unidad de la ciudad. Asimismo, una iglesia local se edifica según el terreno de su localidad. Dicho terreno, el cual es único, es a lo que llamamos el terreno de la localidad. El límite geográfico de la localidad es una protección que asegura que la iglesia en cierta ciudad siempre será preservada en unidad.]En cuanto a la vida de la iglesia, hay dos aspectos principales y básicos. Debemos tener un entendimiento completamente claro acerca de éstos, porque sin ellos no tenemos la realidad de la vida de la iglesia. Primero, es que Cristo mismo es la vida, el contenido y el todo en la iglesia. Absolutamente no es asunto de formas, doctrina o cierta clase de expresiones. Los que realmente están en la vida de la iglesia, son los que experimenta a Cristo como su propia vida día a día. Cristo es todo para ellos y por lo tanto Cristo es la vida y el contenido de ellos cada vez que se reúnen. La práctica de la vida de la iglesia es una vida de Cristo y una vida con Cristo como el todo. El segundo aspecto principal de la vida de la iglesia es el de la base o el terreno de la iglesia. El terreno de la iglesia no es el fundamento de la iglesia. El fundamento de la iglesia es Cristo. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:11). El terreno es completamente diferente al fundamento. El fundamento es una parte básica e integral de la construcción de un edificio, mientras que el terreno no lo es. El terreno es una parcela de tierra, llamada el sitio, sobre el cual se pone el fundamento. No es parte de la construcción, sino simplemente una parcela sobre la cual se pone la construcción. No debemos confundir el terreno con el fundamento, ni el fundamento con el terreno. Son dos entidades vitales pero distintas para la construcción del edificio. Aunque el fundamento esté profundamente plantado en el terreno, es distinto y separado del terreno. El terreno es el sitio en el cual se ponen el fundamento. Hay muchas llamadas iglesias establecidas en Fuengirola. Una de éstas, La Iglesia Católica Romana, afirma que está edificada sobre Cristo como su fundamento. Otra, la Iglesia Pentecostal, también afirma que su fundamento es sólo Cristo. Los bautistas, adventistas, luteranos, y muchos otros, afirman lo mismo. De hecho no hay ni una llamada iglesia cristiana que no lo haga. Todos afirman que Cristo es su fundamento, pero han descuidado totalmente el terreno. ¿Cuáles son los verdaderos terrenos sobre las cuales tantas de estas llamadas iglesias han puesto a Cristo como su fundamento? ¿Cuál es el terreno de la Iglesia Católica Romana? Sin duda alguna, es Roma. La Iglesia Católica Romana, mientras afirma que Cristo es su fundamento, está edificada sobre el terreno del catolicismo romano. ¿Sobre cuál terreno está edificada la Iglesia Pentecostal? Está claro que su terreno es el día de pentecostés. Ellos han puesto el fundamento de Cristo sobre el terreno pentecostal. ¿Y qué de los bautistas? Con Cristo como su fundamento, ellos están edificados sobre el terreno del bautismo, el bautismo por inmersión. Luego tenemos a los luteranos. Estos han puesto su fundamento sobre el terreno de Lutero y sus enseñanzas, los adventistas del séptimo día, han puesto su fundamento sobre el terreno del advenimiento y el sábado. Se puede ver que todas las “iglesias” mantienen el mismo fundamento, el cual es Cristo; pero todas se basan en diferentes terrenos. Son los diferentes terrenos los que crean el problema para la unidad de la iglesia y no Cristo como el fundamento. Supongamos que cada grupo cristiano en Fuengirola estuviese dispuesto a renunciar a su propio terreno particular: que los católicos romanos abandonaran el terreno del catolicismo romano, los pentecostales abandonaran el terreno de pentecostés, los bautistas abandonaran el terreno del bautismo, etc., que todos los grupos estuviesen dispuestos a abandonar su propio terreno. ¿Cuál sería el resultado? Todos los terrenos sectarios desaparecerían y espontáneamente sólo existiría un terreno único y común, el terreno de la localidad, el terreno de Fuengirola. Todos los santos en Fuengirola estarían entonces en la única iglesia en Fuengirola sin división alguna. Todas las diferentes denominaciones desaparecerían y solamente quedarían los santos con Cristo. Luego, todos los santos aquí con el único Cristo, formarían la iglesia única en Fuengirola. Juntamente compuestos y edificados sobre Cristo como su fundamento, estarían basados simplemente en el terreno de Fuengirola, el cual es el terreno local, el único terreno de unidad genuina. Ese es el único terreno adecuado para la iglesia local en Fuengirola y el único terreno que puede mantener en unidad a todos los santos en esa localidad. Juan. 17:21Cuando Pablo fue a Corinto a predicar el evangelio y a hacer la obra del Señor, ¿estableció una iglesia paulina con Cristo como su fundamento? ¿Estableció Apolos, quien también ministró en Corinto, una iglesia sobre el terreno de Apolos con Cristo como su fundamento? O Pedro, quien quizá fue también a Corinto, ¿formó acaso una iglesia “pretina” con Cristo como el fundamento? Claro que no. En Corinto no había una iglesia de Pablo ni de Apolos ni de Pedro. ¿Qué hicieron entonces? Cuando Pablo fue a Corinto y trajo gente al Señor, él estableció la iglesia en Corinto. ¿Sobre cuál terreno? Sobre el terreno de Corinto. Estableció una iglesia local con Cristo como su fundamento sobre el terreno único de la localidad. Cuando Apolos fue a Corinto, no estableció otra iglesia. El edificó a los santos sobre el mismo fundamento único y sobre el mismo terreno único, el terreno de Corinto. Pablo los plantó en ese terreno y Apolos los regó en ese terreno. En 1 Corintios 1:2 dice: “...la iglesia [singular] de Dios que está en Corinto...” Pablo, Apolos y Pedro trajeron sus diversos ministros a Corinto, pero todos edificaron una iglesia con un solo fundamento sobre el único terreno de unidad. Así que finalmente sólo había una iglesia en Corinto con una sola clase de santos, un fundamento que es Cristo y un solo terreno que era la posición común en toda la localidad. Una iglesia, un fundamento, un terreno; está muy claro. 1 cor.1:10, 11,12, 13 El problema hoy no es con el fundamento, sino con el terreno. Es por eso que decimos que si queremos tener la vida de la iglesia, debemos considerar el terreno como el segundo punto esencial que debemos tomar en cuenta. Sin Cristo como nuestra vida y contenido y sin el terreno de la unidad con los santos en la localidad en la cual vivimos como nuestra posición definida, no podemos practicar la vida de la iglesia. Hay numerosas llamadas iglesias y grupos libres en Fuengirola. ¿Por qué hay tanta división? El problema, como hemos visto, no se debe al fundamento, sino al terreno. Es posible que usted diga que los grupos libres no tienen terreno. Pero nos es difícil creer que exista algún grupo libre sin terreno alguno. Puede ser que el terreno no está escrito ni declarado, sin embargo es sobreentendido. ¿Cómo podría haber un grupo sin terreno alguno? ¡Si lo fuera, estarían flotando en el aire! Hasta un solo hombre requiere terreno sobre el cual pararse aunque sea menos de un metro cuadrado de tierra. En todo grupo libre, debe de haber alguna especie de terreno. No sea engañado. Ellos no tienen terreno designado o denominado, pero tienen un terreno sobreentendido. Hermanos y hermanas, ¿sobre cuál terreno están ustedes? ¿Sobre algún terreno denominacional o sectario, declarado o no declarado, escrito o no escrito? Cualquier terreno que apoye una división entre el pueblo de Dios no es correcto. Cualquier terreno sectario no es justificado por la Palabra de Dios y está en contra del principio básico del Cuerpo de Cristo. Rom.12:5. Debemos abandonar todo otro terreno y reunirnos solamente sobre el terreno de la localidad, el cual es el terreno de la unidad, el terreno único de la iglesia. No importa dónde estemos, tenemos que juntarnos sobre el terreno único de la iglesia a fin de guardar la unidad del Cuerpo de Cristo. Es solamente tomando el terreno de unidad que la unidad del Espíritu será guardada (Ef. 4:3), y es solamente de esta manera que tendremos una expresión local, adecuada y genuina del Cuerpo de Cristo en Fuengirola. El Señor desea que en la misma iglesia local nos amemos los unos a los otros, nos recibamos los unos a los otros y evitemos envidia, contención y divisiones. JN.13:34,35. Pero la unidad del congregacionalismo toma la congregación como su unidad. La dificultad aquí es que este asunto de la congregación es incontrolable. Realmente es un problema difícil. Puede haber una congregación en la calle No. 45 y otra en la calle No. 43. Si yo amo a los hermanos de la calle No. 45, me reuniré con ellos. Cuando no esté de acuerdo con ellos, estableceré otra congregación en la calle No. 43. Si ustedes han visto que la unidad es un asunto de la localidad, solamente podrían ir a establecer una iglesia en otra ciudad, y no otra en Fuengirola. La unidad de la localidad prohíbe que alguien establezca otra iglesia en una localidad una vez que una iglesia local ha sido establecida allí. Tenemos que estar juntos en una iglesia local. Por supuesto esto no es fácil, pero todavía debemos amarnos los unos a los otros. ¡Oh, cuán grande es la sabiduría del Señor al ponernos en localidades y darnos la localidad como el límite! Solamente aquí podemos realmente encontrar la cruz a llevar la lección a la práctica. Este es un asunto muy serio, Sus palabras suenan en nuestras conciencias

UN MANDAMIENTO NUEVO OS DOY QUE OS AMEIS UNOS A OTROS.

El Señor nos ha mostrado que una localidad debe tener solamente una iglesia, que una localidad debe tener solamente una administración. Así que, debemos estar limitados por la localidad. Si algún hermano no es uno conmigo, debo lavar sus pies y suplicarle que sea uno conmigo. Aquí están las lecciones que tengo que aprender: mi mal genio tiene que ser tratado; necesito encontrar la razón por la cual un hermano no quiere ser uno conmigo, y hacer lo más que pueda para arreglarla; de otro modo, no habrá manera de que continuemos.

La Escritura claramente nos muestra que en cada localidad la expresión del Cuerpo de Cristo, esto es, la iglesia local, debería ser solamente una. En la Escritura no hay ni un solo caso en el cual hubiera más de una iglesia local en cierta ciudad. Si usted vive en Fuengirola, debe ser edificado juntamente con otros creyentes en Fuengirola como la iglesia en esa localidad. 

Si usted está en Málaga, debe ser edificado con los que son salvos en Málaga como la iglesia en esa localidad. 

Como un cristiano que vive en cualquier localidad, usted debe ser edificado con los demás cristianos en esa localidad, como la única iglesia local allí, la cual debe llamarse la iglesia en aquel lugar. La que fue edificada en Jerusalén fue llamada la iglesia en Jerusalén (Hch. 8:1), y la de Antioquía fue llamada la iglesia en Antioquía (Hch. 13:1). En el mismo principio, la de Riobamba debería llamarse LA IGLESIA EN RIOBAMBA. ¡Cuán simple, cuán sencillo es este camino divino que la Escritura nos muestra! Dondequiera que vivamos, somos la iglesia en ese lugar y edificamos la iglesia en ese lugar. Si todo el pueblo de Dios pudiese ver este principio y atenerse a él no habría ninguna división. Podemos testificar que hemos visto el terreno de la unidad, y la vida de la iglesia que se practica sobre él en muchos lugares, y lo vemos hoy. Según nuestra observación y nuestra propia experiencia podemos declarar valientemente que esta manera realmente produce resultados y es la más bendecida. A pesar de los terrenos en los cuales otros se basan, tenemos que pagar el precio para estar sobre este terreno único de la localidad, el terreno de la unidad, para ser edificados con los creyentes como la adecuada iglesia local en la localidad en que vivimos. Debemos salir de las divisiones, no para formar otra división, sino para regresar al terreno adecuado, el terreno de la unidad. No hay motivo alguno para que estemos divididos. Todos somos miembros de la iglesia única. ¿Por qué no nos reunimos simplemente con los creyentes en la localidad donde vivimos para ser una expresión de esa iglesia? No nos compliquemos ni nos confundamos por el cristianismo. Es vergonzoso preguntar a la gente a cuál iglesia pertenecen. Si son creyentes, son nuestros hermanos: eso es todo. Yo pertenezco a la iglesia única, y ellos pertenecen a la misma iglesia. LA IGLESIA EN RIOBAMBA. La Biblia enseña que en cada localidad debe haber solamente una iglesia. Esta forma no es tan cómoda, ¡porque cada uno debe amar a todo tipo de hermanos! Amar a muchos hermanos que son diferentes a mí me causa mucha fricción y muchas lecciones. Ustedes tienen sus proposiciones y yo tengo mis proposiciones; ustedes tienen sus ideas y yo tengo las mías. Es muy conveniente que usted tenga su iglesia, y que yo tenga la mía. Es un inconveniente estar juntos en una iglesia para amarnos unos a otros. Con las muchas dificultades hay muchas lecciones; con más dificultades hay más amor del uno para con el otro. Aun cuando estamos inconformes el uno con el otro, aun así no nos podemos escapar. Sea que nos gusta o no, de todos modos debemos, juntos, ser hermanos. Ustedes deben vencer a los carnales mediante los espirituales, conquistar todas las diferencias por amor, y cubrir todas las dificultades mediante la gracia. De otro modo, la iglesia nunca puede ser establecida. ¿Quién puede señalar en la Biblia que hay dos iglesias en una localidad? ¡Nadie! Hoy día, podemos solamente decir que hay dos denominaciones en una localidad, cuatro sectas en una localidad o cien manifestaciones de la carne en una localidad, pero nunca podemos decir que hay dos o más iglesias en una localidad. Podemos decir que hay cien reuniones de hogar en cierta localidad, pero solamente puede haber una iglesia en aquella localidad. Esto es cierto. Nuestra obra es positiva y constructiva, no negativa ni destructiva. Queremos establecer iglesias, no denominaciones, si los queridos hermanos están dispuestos a quitar todo nombre que los identifica como miembros de su denominación y rechazan cualquier otro nombre, nosotros nos uniremos a ellos para ser La Iglesia en Fuengirola, una iglesia inclusiva y no exclusiva. Ciertamente es maravilloso. Oh, reunámonos sobre el terreno único de la unidad para tener una expresión adecuada de esta única iglesia en el lugar donde vivimos. La iglesia local incluye a todos los creyentes que moran en una ciudad y los recibe. Sin embargo, el problema radica en que muchos creyentes son sectarios en su opinión y en su obra, así que, como la iglesia local no acepta sus opiniones sectarias, ellos dicen que la iglesia es exclusiva. Hermanos y hermanas, que el Señor tenga misericordia de nosotros. Aunque alrededor de nosotros abunda la confusión, nosotros debemos comprender claramente. ¡Alabado sea el Señor! No hay otra opción; sólo el terreno que el Señor estableció es el terreno correcto. Si usted ve esto, comprenderá que nosotros no estamos exagerando nuestro celo por la iglesia. Nuestro espíritu da testimonio de esto. 

Cuando no testificamos de las iglesias locales, nuestro espíritu es debilitado. Siempre que tratamos de ser prudentes para no provocar oposición, evitando hablar en cuanto a la iglesia, nos sentimos amortecidos en nuestro interior. Pero cuando hablamos confiadamente de la iglesia local, somos animados, nuestro espíritu es avivado y enardecido, y sentimos deseos de gritar, llorar y exclamar. 

Reconozco que es mejor no ofender a la gente; sin embargo, cuando trato de no ofender a la gente, ofendo al Señor. Cuando le digo claramente a la gente que las iglesias locales son el destino que Dios ha dispuesto, siento al Señor conmigo. De acuerdo con la Biblia, el Hijo del Hombre, Cristo, anda en medio de las iglesias locales. Si usted busca a Cristo, tiene que venir a las iglesias locales. El Hijo del Hombre se mueve entre las iglesias, y las cuida. Si usted desea ser partícipe de este cuidado, debe estar en las iglesias locales. La carga que tenemos hoy es conducir al pueblo de Dios a la meta que Él ha establecido, y nuestro propósito es ayudar a los santos a llegar a esta meta. Antes de venir a las iglesias locales, éramos vagabundos. Nunca tuvimos el sentir de haber llegado a nuestro hogar o de haber llegado a nuestro destino. Pero el día que llegamos a las iglesias locales, tuvimos la certeza de haber llegado a nuestro hogar.

Después de vagar por años, supimos que finalmente habíamos arribado a nuestro destino. Cuando llegamos a la vida de la iglesia local, algo profundo dentro de nosotros dijo: “Este es el lugar”, y supimos que estábamos en nuestro hogar. No tenemos que vagar más porque hemos llegado a nuestro destino. 

Hoy día muchos cristianos que buscan a Dios con seriedad son viajeros; viajan de una denominación o grupo a otro. Pero el día que llegamos a la vida de la iglesia, nuestro vagar cesó. Las iglesias locales son lo que Dios desea hoy. Esta es la última estación de Su revelación. Nosotros necesitamos simplemente vivir la vida de la iglesia local. Nuestro testimonio es que no somos una organización, sino la expresión local del Cuerpo de Cristo. Espero que el Espíritu Santo continúe hablándonos mediante esta comunión. Si tomamos el tiempo para orar sobre esto, obtendremos más luz. Todas las iglesias locales deben ser guardadas en la unidad del Cuerpo de Cristo. Los siete candeleros revelados en Apocalipsis, que representan las siete iglesias locales, son idénticos (1:12). Todos ellos son uno en el Dios Triuno. Debemos ser diligentes en guardar la unidad del Cuerpo de Cristo, para que el Señor pueda cumplir Su propósito divino conforme a Su economía divina. Tenemos que ver esta visión, y tenemos que estar listos para pagar el precio, aun el precio de nuestra vida, por ella. Puedo decir con toda certeza que hasta el día en que usted tenga claridad en esta visión y se establezca con los santos sobre el terreno único de la unidad, su vida cristiana nunca será establecida. Continuamente estará errante y cambiando de posición. Por la mañana tendrá una posición y por la tarde otra. Usted debe llegar al punto que pueda decir: “Veo el deseo que hay en el corazón de Dios; veo que la iglesia es muy práctica y muy local; veo en medio de tantas divisiones y tanta confusión, la posición apropiada, el terreno local de la unidad singular. No me interesa si otros menosprecian y rechazan este terreno. Yo lo tomaré y me mantendré firme en él”. Pida al Señor que le dé una visión clara en cuanto a la iglesia.



La iglesia- 1cor. 1:10,13 – hch.11:22 ,13:1- rom.16:1,5- 1cor.1:2,16:19- 2cor.1:1- cols.4:15,16-1tes.1:1- 2tes. 1:1- flm.1:2- ap.2:1,2:8,2:12,18- ap.3:1,3:7,3:14.
Las iglesias- 1cor.16:1, 16:19- 2cor.8:1- gal. 1:2,1:22- ap.1:11.

Himno, #3551

En espíritu uno por Su vida sin par,
Todas las divisiones por el Cuerpo dejad,
Pues no_existen barreras—Derrumbadas están.
Hermanos:
En la iglesia, hermanos,Somos hoy, ¡gloria_a Dios!
Hermanas:
En la iglesia, hermanas,Somos hoy, ¡gloria_a Dios!
Todos:¡
Aleluya!_En Su_iglesia la_unidad se logró.
2 En espíritu uno, pero va más allá,
Alcanzando la mente, emoción y voluntad,
Al estar de_un acuerdo para realizar Su plan.
3 En espíritu uno, somos uno_en verdad,
No es una te~oría sino practicalidad,
Disfrutamos en las iglesias hoy tal realidad.
4 En espíritu uno y_en la localidad,
Consagrémonos todos para_así cumplir Su plan,
Para que_el mundo vea que_Él nos dio la_unidad.

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